En Masonería, el caso español es distinto al de otros países, ya que el conocimiento que se tiene sobre la misma sigue estando muy afectado negativamente por la propaganda franquista (que hoy en día todavía resuena, incluso, entre personas muy alejadas de la ideología del dictador). Así como a la confusión creada (buscada) asemejándola a los Iluminati o los reptilianos en discursos conspiranoicos y pseudo-todo. A esto se añade una imagen a veces decimonónica en medios audiovisuales.
De esta manera, la combinación es perfecta para que se nos conciba como algo muy alejado de lo que realmente somos.
Si bien no hay un único perfil de “persona joven” siendo un colectivo diverso, sería importante destacar que una gran mayoría de las personas jóvenes de nuestra sociedad comparten una serie de valores y principios concordantes con los de la masonería. Tienen interés por aprender, cuestionar ideas y desarrollar el pensamiento crítico. Principios clave en la búsqueda del conocimiento. Tienen un deseo de mejorar las propias capacidades, valores y conductas necesarias para el Perfeccionamiento Personal. Tienen la capacidad para formar opiniones propias y respetar la diversidad de ideas. Tienen la disposición para ayudar a los demás y fomentar relaciones basadas en el respeto. Son tolerantes, aceptan diferentes creencias, culturas y perspectivas. Se preocupan por actuar de forma justa y contribuir al bienestar común, participando activamente en la sociedad. Valoran la honestidad, la coherencia entre los principios y las acciones y el esfuerzo como medio para conseguir metas personales y colectivas. Y por último reseñable su gran Humanismo, reconociendo la dignidad de todas las personas y la búsqueda del progreso humano. Es por ello que es crucial dar luz a los trabajos que conectan directamente con este sentir conectando con problemas reales de la sociedad actual.
Debemos pensar que en España no existe el tejido familiar que hay en otros países y por tanto es crucial estar presentes en las redes sociales con un contenido breve y atractivo, desmitificando ideas erróneas sobre la masonería, explicando claramente qué es y no es. Impartiendo charlas y foros abiertos en Universidades, centros culturales, bibliotecas… podcasts, blogs y vídeos sobre la historia, simbolismo y aportaciones culturales de los hemanos y las hermanas masonas.
Este trabajo de para conectarnos a la nueva generación no estaría completo sin nuestra indispensable aportación e implicación basada en:
Ser espejo masónico:
Necesitamos estar presentes en la sociedad y apoyar visiblemente y sin complejos las luchas que nos son afines, como hicieron nuestras hermanas y hermanos hace casi un siglo. Tenemos grandes referentes en los que mirarnos: en política, en el feminismo, en la cultura, en la ciencia… sin perder de vista que existe un cierto lustre peligrosamente eurocentrista que deberíamos actualizar en este s. XXI, alejando de nosotras /os los paternalismos étnicos.
También debemos reivindicar la herencia masónica en la cultura actual y pedir voz en los foros que consideremos necesarios, al igual que ocurre en otros países.
Ser herramienta masónica:
No obstante, todo lo anterior, es imprescindible ser un ejemplo personal y grupal de trabajo fraternal. Contamos con las herramientas y podemos ofrecerlas. El trabajo conjunto y presencial es el cemento que nos une y lo que crea la cadena de unión. La fuerza emana de la diversidad de los hermanos y hermanas, la belleza del trabajo bien hecho y la sabiduría en no reblar pese a que los tiempos no sean tan favorables. En definitiva, ser la estrella flamígera: estar ahí para quien nos quiera encontrar, pero ser visibles para que quien tenga los ojos abiertos nos pueda observar desde lo lejos. Las tenidas blancas también ayudarían.
Sembremos para recoger una buena cosecha de espigas llenas de grano, pero hagámoslo con objetivos claros y armados y armadas de paciencia.


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